Lo que está afuera, está también adentro; y lo que no está adentro no está en ningún lugar. Por eso viajar no sirve. Si alguien no tiene nada dentro, nunca encontrará algo fuera. Es inútil ir a buscar en el mundo lo que no se consigue encontrar dentro de uno mismo.

Tiziano Terzani, “un altro giro di giostra”

La storia

nonniMenghino è la località appena sotto il paese di Casore del Monte, un gruppo di case tra cui la nostra una delle più antiche…tra il 1800 e il 1914 così è scritto sul forno di casa. Tutto inizia con i coniugi Francesconi Agostino e Valiani Maria. 3 figlie nascono a Menghino: Leopoldina, Albina e Norma. La proprietà diventa per eredità di Maraccini Adelmo e Francesconi Norma e accanto viene costruita una nuova abitazione da Francesconi Leopoldo. Fino alla fine del 2009 il giovane Canigiani Francesco acquista entrambe le abitazioni dando così vita all’agriturismo Menghino 2010.

Valentina

valentina

En el nombre Valentina hay características que me representan: sana, fuerte y valiosa.

He estudiado para llegar a ser historiadora del arte, y tengo un título de bachillerato en psicología. En mi vida he tenido que trabajar en ámbitos distintos, por necesidad o por mis pasiones. Durante algunos años, trabajando como jardinera, frecuentaba cursos de horticultura urbana y didáctica, el último de estos fue él de enseñante en las granjas, con él que tomé parte de proyectos y laboratorios en los institutos.

Mis abuelos son campesinos, siempre han trabajado en el campo, han tenido los ritmos de la naturaleza y se han sentido ligados a su tierra, la de las colinas de la región Marche, de donde provengo. Percibir un lugar y sus tradiciones que corren dentro de mí, da el justo valor y fuerza a mi identidad.

Vivo en Toscana casi desde hace un año, me mudé a Pistoia por amor, aunque hace años me desplazo de un lado a otro del centro de Italia, sin decidirme a elegir.

Otra característica determinante de mi nombre que llevo dentro es la lentitud. Efectivamente es así, soy una mujer que “anda despacito”: aunque determinada y extraordinariamente segura de mis elecciones, son las decisiones más radicales que me ponen en dificultad, así que busco un refugio en este proceder despacio, dando tiempo a mis pensamientos de tomar vida, dejándome elegir de la manera más adecuada.

Tomarse tiempo es adquirir conciencia, es una manera para cuidarse y preguntarse por lo qué de verdad se quiere, qué dirección queremos elegir.

 

Carla

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En el nombre Carla, por supuesto, hay muchos de los adjetivos que representan mi manera de ser: libre, sincera, leal, materna…

Mi actitud es, de hecho, la de una mujer libre, siempre he sido así, también cuando, de pequeña, no respetaba la voluntad de mi madre (sobre todo). Era sí una niña buena, pero cuando alguien en familia se oponía o contrastaba mis ideas y mis deseos me rebelaba, siempre he tenido la libertad de elegir, como por ejemplo en los estudios: alguien me quería empleada… yo maestra. Así que estudié la carrera para la enseñanza y empecé con los cursos de especialización y concursos. Solo después de haber aprobado muchos exámenes empecé a trabajar con verdadera satisfacción en la administración pública, realizando de esta manera un sueño comenzado hace algún tiempo. Por un largo periodo coordiné los servicios educativos de mi zona, en un momento de cambio “me asumí la responsabilidad” y con gran satisfacción tuve el honor de presentar convenios e intercambios de formación; estoy orgullosa de lo que mis colegas y yo hemos realizado.

Siempre he estado libre. También en lo profesional, he estado libre de expresar mi opinión sin preocuparme demasiado si le hubiera gustado o no a mis compañeros de trabajo o a los administradores. Libre por haber tenido la fuerza de decir ya está… cuando (también con sufrimiento) una amistad o un amor terminaban. Libre de expresar mi opinión, siempre.

Sincera, orgullosa de serlo, aunque este aspecto no siempre me ha traído y trae suerte, tendría que protegerme más de los que me rodean, estoy consciente de esto, pero es difícil para mí ir en contra de mi naturaleza de ser.

Leal y coherente a lo que ya he dicho, y los que me conocen saben que se pueden fiar de mí… mi cara y sus expresiones cuentan de lo que soy y de mis emociones.

Materna, mi maternidad no se ha expresado seguramente con un hijo natural, sino con muchos hijos “adquiridos”, pequeños y grandes con los que me puse en contacto por varias razones. Está hecha de muchos momentos, atenciones, y se expresa haciendo caso a la gente, dando consejos si pedidos, interesándose y dedicando tiempo a quien me busca, a los que necesitan mis “palabras”. Cuidar las necesidades de los demás, de los que están a mi alrededor (mi familia, mis amigos, mis compañeros de trabajo, mis animales) siempre ha sido así… sin fatigar mucho en realidad… siempre ha sido natural “donarme” a los demás.

Sin embargo, acerca de estos aspectos hay algunos que son menos “positivos”. Soy, por ejemplo, un poquito quisquillosa, cuando me hacen un desaire no me olvido de esto pronto, además tuerzo el morro y me alejo, pero la cosa se resuelve cuando se me pide disculpa… las que pretendo, dándome cuenta de ser, a veces, demasiado “dura”. Esto me pasa sobre todo cuando me decepcionan mucho y vivo el desaire como una traición de estima o de amistad; solo en el envejecer me estoy haciendo más sabia e intento evitar (si es posible) la discusión.

Estas son unas características de mi manera de ser.